jueves, 24 de septiembre de 2009

Parestesias

Me acerqué despacio. Permanecías inclinada, inmóvil, esperando mi tacto, con los vellos de tu frágil piel erizados, y tus gruesos labios abiertos buscando en el tibio aire de la habitación un toque del sabor de mis besos.

Te tomé despacio pero con fuerza, de manera intensa pero tierna...

Respondiste exhalando e inhalando con rapidez, tus ojos perdidos en el eclipse de tus párpados.

Tu cuerpo ahora era mío, tu piel, tus cabellos, tus mejillas, tus curvas se movían con un lento y harmónico ritmo a la vez que cantaban mi nombre con rimas de sed... sed de amor.

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